06-05-2010
Entrevista de Aporrea al artista plástico venezolano Omar Cruz, quien
encontró en los archivos históricos de la creatividad una fotografía basada en
el rostro del Libertador que plasmó el pintor peruano José Gil de Castro, sobre
la cual el mismo Simón Bolívar diría al General Sir Robert Wilson: “Me tomo la
libertad de dirigir a Ud. un retrato mío hecho en Lima con la más grande
exactitud y semejanza”.
Gil de Castro fue reconocido como uno de los retratistas más importantes de
la época ya que frente a su caballete posaron diferentes próceres, celebridades
y por supuesto Simón Bolívar. Inspirado en ese lienzo Omar Cruz nos contó que
luego de seis días intensos de búsquedas, referencias, similitudes y las
descripciones físicas suministradas por personas que conocieron personalmente al
Libertador el resultado fue una pieza de arte hiperrealista que pretende
acercarnos un poco más con el Libertador Simón Bolívar.
¿Cómo se le ocurrió hacer este tipo de trabajo sobre el rostro del
Padre de la Patria?
- Tengo una especie de sana fijación por pintar a Bolívar, es poco lo que
puedo hacer para agradecerle lo que hizo por la humanidad, ojalá pudiera hacer
más, sin embargo creo que nada será suficiente. Por eso se me ocurrió hacer una
pieza diferente a todo lo que se ha hecho. Pensé en una escultura, un cuadro,
una composición con materiales diversos, pero finalmente me salió una idea en la
computadora, así que hice una especie de foto. Yo no sé si ya alguien se había
sentado a ver más de mil fotos para sacar de cada una de ellas los razgos más
semejantes a las descripciones físicas que se han hecho de Bolívar y luego
aplicarle algunos programas de diseño gráfico en la computadora, pero siempre me
he preguntado cómo sería si de repente apareciera alguna fotografía real de
Bolívar, estoy seguro que se caerían muchos mitos sobre los diferentes rostros
que nos han vendido falsamente, uno de ellos el de la propia Plaza Bolívar de
Caracas, cuya cabeza ecuestre nada tiene que ver con la realidad.
¿No cree que por la falta de fotografías en aquella época los
pintores jugaron papel determinante para la mitificación actual de los
próceres?
- Indudablemente que sí. Aquellos hombres de armas no tenían el tiempo
suficiente para posar por largas horas frente a los caballetes, entonces los
pintores tenían que recurrir incluso a copiarse de retratos malos. Esa modalidad
se ha mantenido desde aquella época hasta ahora y por ello la diversidad en el
rostro del Libertador. Lo hemos visto hasta con los ojos azules, catire, de
cabello liso y la mayoría de las veces sin bigote, aunque está comprobado
históricamente que Bolívar usó bigote durante casi toda su vida. Pero el clásico
cuadro del pintor José Gil de Castro es sin duda la mejor referencia que existe,
de hecho fue realizado en 1825 justamente cuando Bolívar se cortó el bigote
definitivamente. Incluso hay reseñas históricas que lo describen con barba y
cabello largo atado atrás estilo cola de caballo. Pero como a los artistas no se
les pueden imponer limitaciones de ningún tipo, la libre creación ha logrado que
Bolívar tenga mil caras y a veces se olvidan de lo esencial, de su
pensamiento.
¿Cuál es la finalidad de esta obra?
- En el marco del bicentenario de nuestra Independencia estoy preparando una
exposición con diferentes técnicas y la mayoría de mis piezas refleja la figura
de Bolívar. Pienso hacer una serie numerada de impresiones autentificadas en
buen formato de este trabajo para quienes estén interesados. En esa búsqueda
constante del verdadero rostro me he encontrado con temas muy interesantes, como
por ejemplo el mestizaje, la sangre, descendencia e infinidad de descripciones
que se han hecho de él. Aunque casi todas coinciden con el mismo Bolívar,
indudablemente hay detractores de su obra que lo pintan como lo que nunca fue.
Otros lo endiosan tanto que lo desproporcionan totalmente y aunque el arte nos
permite la libertad de crear figuras alejadas de la realidad no podemos
desvincular una cosa de la otra. Pienso que por encima de lo superficial, de lo
físico, está el alma, está la obra y allí sí es verdad que no existe detractor
que pueda manchar la grandeza de un hombre como Bolívar. Quizás esta foto no sea
de gran interés y puede que hasta caiga mal a muchos, pero al menos está allí
con la intención de ayudar un poco a comprender a ese hombre de carne y hueso
que aún sigue haciendo tanto por nosotros, pues lo físico de Bolívar ya
desapareció totalmente, pero su espíritu cabalga en cada rincón del mundo donde
se sueña con una Patria mejor.
¿Tiene algún otro proyecto sobre Bolívar?
- Bolívar da para todo, él motiva a crear proyectos cada día. Millones de
cosas en el mundo llevan su nombre. Tengo un proyecto engavetado porque aquí no
hay la suficiente cultura para las comiquitas o la historieta. Se trata de la
vida de Bolívar en dibujos animados, pero lamentablemente tendremos que esperar
mucho tiempo para ver algo como lo que he soñado. Aquí la gente gasta millones
de bolívares por ejemplo en una publicidad que en definitiva pasa de moda, pero
es incapaz de invertir en una producción de comiquitas, pues la considera
carente de penetración y allí es donde está el mayor error, nada queda más
grabado en nosotros que las comiquitas, de hecho cada persona en el mundo se ha
identificado alguna vez con un personaje de comiquita, pero bueno… tendremos que
seguir esperando que esas personas tomen conciencia.
¿Qué reacción cree usted que tendría Bolívar si volviera en estos
tiempos?
- Creo que tendría la misma reacción apasionada y libertaria de su tiempo. No
creo que sería diferente, aunque al encontrarse con tanta tecnología haría cosas
más grandes y hasta conquistaría y liberaría nuevos mundos. Imaginarme a un
Bolívar con una computadora, con estas nuevas armas bélicas, con estos novedosos
medios de comunicación, su estrategia sería asombrosa. No existiría imperio
alguno que pudiera con su genio. Si el Bolívar de hace 200 años atrás pudo
adelantarse a su tiempo no hay dudas de que Bolívar hoy cambiaría el curso total
del mundo, incluyendo hasta el cambio climático, pues se impondría la autoridad
de su pensamiento y la sociedad sería más humana y tendría más conciencia. Nos
queda el compromiso de estudiar en profundidad a nuestro Libertador para poder
comprender el futuro de nuestra patria, quedarnos con lo artificial, con lo
físico, con el mito y la utopía sería “arar en el mar” como él mismo lo pensó
tantas veces en sus delirios.
Debemos ser bolivarianos por conciencia y no por los clichés impuestos por
detractores de la historia o politiqueros de oficio que lejos de resaltar la
inmensa figura del gran Simón Bolívar lo deshonran ejerciendo a la perfección lo
que nuestros próceres trataron de exterminar con su espada libertaria. La
corrupción, la burocracia y la falta de autoridad no se pueden esconder
guindando un cuadro de Bolívar o de cualquier otro prócer de nuestra
Independencia. No se trata de colgar un cuadro con su imagen, sino de saber qué
es lo que realmente estamos colgando y haciendo.
(Publicado originalmente en Aporrea)