|
De la misma forma como todavia esconde su participación hace
34 años en la trama para difamar el gobierno chileno de
Salvador Allende, acusado de amenazar la libertad de prensa
y al periódico “El Mercurio”, los grandes medios del Brasil,
...
... acompañando a los de los Estados Unidos, insisten en
esconder la verdad sobre la red RCTV y la decisión del
gobierno venezolano de no renovar su licencia expirada el
domingo.
Allende depuesto:
apoyo de los medios.
Recordé en columna
anterior como nuestros medios corporativos - de O Globo los
Marinho, la Veja de los Civita & Mainardi, pasando por el
Estadão, Folha, etc. – hizo la misma cosa en la campaña a
favor de El Mercúrio. Agustín Edwards, dueño de ese
periódico chileno, hizo varias reuniones en Washington con
el presidente Richard Nixon y el propio director de la CIA,
Richard Helms, preparando el golpe militar.
Consumada la
operación e instalado el dictador militar Augusto Pinochet,
vino el baño de sangre que horrorizó al mundo – y ahí sí,
el fin de la libertad de prensa. El Mercurio, que se
presentaba como héroe de la libertad, qué hizo? Se convirtió
en portavoz oficioso de la dictadura - papel semejante al de
las organizaciones Globo en Brasil post-1964. Será lo qué
ahora quieren El Mercurio y O Globo para Venezuela?
Aquel "Dossier” El
Mercurio"
El problema en
situaciones así, es que los vehículos de los grandes medios
mienten y el gobierno de los Estados Unidos también. Los
primeros jamás lo admiten, inclusive después del hecho
consumado. Ya en Washington existe una práctica saludable,
hoy encorajada y llamada la Ley de la Libertad de
Información: el levantamiento a veces antes del plazo
oficial, del sigilo sobre documentos secretos de la
diplomacia y del espionaje.
Eso permite que la
verdad aparezca, no gracias a los medios. El "Dossier” El
Mercurio" fue publicado en el 2002, a 29 años del golpe de
Chile, por el pesquisador americano Peter Kornbluh en
Columbia Journalism Review, de Nueva York. Antes mismo de
Allende tomar pose, según los documentos, el dueño de El
Mercurio ya se reunía con el director de la CIA, discutiendo
el momento más oportuno para desencadenar el golpe.
Detalle revelador
en el complot contra Allende en los medios, que denunciaba
la amenaza a “El Mercurio” y a la libertad de prensa, fue la
participación de la SIP, la entidad de los dueños de
periódicos del continente). Esta distribuía material, hasta
editoriales listos. O Globo, tal vez el más diligente
participante de la campaña, es uno de los que lo recibían.
Nunca hizo autocrítica, jamás contó al lector que estaba en
el complot de la CIA.
El Roberto Marinho
(dueño de las Corporaciones Globo) de allá
Fair (Fairness and
Accuracy In Reporting), la más actuante y profesional de las
organizaciones dedicadas a monitorear a los grandes medios
de los Estados Unidos, mostró el último día 25 como los
diferentes vehículos fueron unánimes en la avaluación y en
la conclusión, idénticas a las de los grandes medios
brasileros: al negar la renovación de la concesión de RCTV,
dijeron, el gobierno Chávez actúa con brutalidad contra la
libertad de prensa.
Pero los
superperiódicos, en Brasil y en los Estados Unidos, omiten
deliberadamente un detalle al retratar la situación de
Venezuela, donde aquella red de TV tenía, como la Globo
hasta hace poco tiempo, 80% de la audiencia. En el 2002 RCTV
fraudó la realidad (como hiciera la Globo en el escándalo
Proconsult, en la edición del debate Collor-Lula de 1989 y
en otros momentos). Su apoyo al golpe sería punido de la
misma forma en cualquier país serio.
Millares de
artistas y profesionales lloraron, delante de las cámaras,
la pérdida del empleo, manipulados por el experto Marcel
Granier, (el Roberto Marinho de allá) (léase de Venezuela)
((Roberto Marinho es dueño de las Corporaciones Globo). Él
no se preocupó con los artistas al aliarse a los golpistas
que violaron la Constitución y las leyes del país,
derribando al presidente Hugo Chávez, electo por la mayoría
arrolladora de los venezolanos. Y por encima mintió al
noticiar que él había renunciado.
Las organizaciones
Globo parecen sugerir que el hecho RCTV ser , como la red
Globo en Brasil, líder absoluta de audiencia en Venezuela,
le confiere autoridad para pasar por encima de la ley,
falsificar noticias y fraudar la realidad. Ella hizo todo en
su ansia de ganar con el golpe, en el 2002, el apoyo del
pueblo, convocándolo a ir a las calles. Mas al regreso de
Chávez, 47 horas después, lo que hizo el pueblo fue
festejar, mientras RCTV silenciaba.
La arrogancia y la
impunidad.
RCTV tenía una
concesión. Novelas, aunque con el 100% de audiencia, no le
confieren papel político, ni el derecho de desinformar. El
pueblo que ve novelas repudió el Golpe. Al votar reeligió a
Chávez con 64% de los votos - como en Brasil rechazó la
campaña de impeachment, apoyada por la Globo, y después fue
a las urnas contra el candidato de los Marinho y reeligió a
Lula con el 60% de los votos.
En la raíz del
problema puede estar la arrogancia de los grandes medios.
Impunes después de practicar crímenes contra la democracia y
los intereses del país, se juzga autorizada, por la propia
impunidad, a continuar confrontando a la Constitución y a
las leyes. Gobernantes no pueden dejarse intimidar por la
arrogancia de ella, inclusive cuando es invocada la
acusación de praxis, “amenaza a la libertad de prensa”.
De lo contrario los
Marcel Granier de toda parte se sentirán convidados a
usurpar las funciones del gobierno. El corrupto Berlusconi
en Itália o el apátrida Murdoch en los Estados Unidos son
ejemplos elocuentes. El grupo Edwards, totalmente impune, es
hoy el mayor de Chile. Granier correría el riesgo de llegar
allá. Y tendríamos que esperar 30 años para saber, por los
papeles de la CIA, como conspiró con potencia extranjera
contra la democracia y el país. |
|
En su estrategia de
agresión comunicacional contra Cuba, que ahora también
aplica a Venezuela, el gobierno de Estados Unido invierte
millones de dólares para comprar periodistas.
Radio y TV Martí,
estaciones adscritas al gobierno de Estados Unidos, han
recibido en lo que va del año 37 millones de dólares del
gobierno de ese país.
Ese dinero fue
percibido por periodistas vinculados a The Miami Herald y el
Nuevo Herald, publicaciones abiertamente anticubanas del sur
de la Florida, según reveló esta semana la publicación
electrónica Cuba Debate.
Los pagos fueron
descubiertos por The Miami Herald Media Co., la casa matriz
del diario más afectado, El Nuevo Herald, que se publica en
castellano.
Según documentos
oficiales solicitados por la empresa el 15 de agosto último,
invocando la Ley de Libertad de Información, cientos de
miles de dólares fueron percibidos durante años, entre
otros, por el propagandista Carlos Alberto Montaner, quien
publica en El Nuevo Herald, The Miami Herald y en casi toda
la red de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Entre el resto de
recipiendarios de pagos financiados por los contribuyentes
estadounidenses hay tres periodistas de El Nuevo Herald:
Pablo Alfonso (175 mil dólares desde 2001), Olga Connor (71
mil dólares) y Wilfredo Cancio Isla (15 mil dólares en los
últimos 5 años). La casa matriz despidió a los tres, subrayó
Cuba Debate.
Jesús Díaz Jr.,
presidente y editor de The Miami Herald Media Co., se
manifestó decepcionado y declaró que los pagos violaron ``la
sagrada confianza`` entre los periodistas y el público.
``Ni siquiera la
apariencia de que la objetividad o integridad de alguien
pueda haberse visto comprometida se puede tolerar en nuestro
trabajo``, comentó Díaz.
`"Personalmente, no
creo que podamos garantizar la objetividad ni integridad si
alguno de nuestros reporteros o reporteras reciben
compensación monetaria de cualquier entidad que hayan
cubierto, pero especialmente si se trata de una agencia de
gobierno``, añadió.
Otros que
recibieron pagos de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba,
que opera Radio y TV Martí, fueron Helen Aguirre Ferré,
editora de la página de opiniones del Diario Las Américas;
el columnista y reportero Ariel Remos; y Miguel Cossío,
director de noticias del Canal 41.
Los pagos
destruyeron la credibilidad de los reporteros en la
cobertura de cuestiones clave de la política exterior de
Estados Unidos.
Iván Román,
director ejecutivo de la Asociación Nacional de Periodistas
Hispanos, dijo que los pagos de TV y Radio Martí implican un
"conflicto de interés" para los periodistas, eufemismo
estadounidense que designa violaciones éticas.
Los periodistas
sobornados incluyen a Juan Manuel Cao, un reportero del
Canal 41 que recibió 11,400 dólares de TV Martí este año,
quien en julio confrontó a Fidel Castro en Córdoba,
Argentina, sobre los planes de viaje de la disidente Hilda
Molina para visitar a familiares en Buenos Aires.
Justamente, y como
si ya lo supiera, Fidel Castro le preguntó abiertamente a
Cao si alguien le estaba pagando para que hiciera esa
pregunta.
El gobierno cubano
viene repitiendo por mucho tiempo que ciertos periodistas de
medios en español de la Florida reciben pagos del gobierno
federal de Estados Unidos.
Ferré, editora de
la página de opiniones del Diario Las Américas, recibió
4,325 dólares entre el 2001 y el 2005.
``Este es un caso
obvio, para libros de texto``, declaró Jon Roosenraad,
profesor de Periodismo de la Universidad de la Florida.
"Es exactamente
como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo
parcial como agente de relaciones públicas para una compañía
local en sus horas extra, y que regresara a su periódico al
día siguiente y escribiera sobre `su` compañía``, agregó.
Los pagos, desde
2001, oscilaron desde 1.550 dólares abonados a Ninoska
Pérez-Castellón, locutora de Radio Mambí, hasta los 174.753
dólares percibidos por Alfonso, de El Nuevo Herald.
Los "honorarios"
fluctuaron entre 75 y 100 dólares por comparecencia, sea
como presentadores o simplemente invitados en programas
producidos por el gobierno estadounidense.
Un precursor de
estas prácticas fue el analista Armstrong Williams, quien en
2005 promovió, en su programa de televisión transmitido de
costa a costa, la ley de reformas a la educación pero
después se reveló que el gobierno de George W. Bush le había
pagado el servicio. |