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Los kariña, que hoy habitan en los Estados Anzoátegui,
Bolívar, Monagas y Sucre en el territorio venezolano, así como
en el Esequibo, Repúblicas de Gurana, Surinam y la Guyana
Francesa, son los descendientes de los famosos caribes que
opusieron una larga y bastante exitosa resistencia a la
conquista europea. El, nombre antiguo de este grupo étnico se
utiliza además para denominar al tronco lingüístico que agrupa
varios idiomas, entre ellos, el de los kariña: el tronco
caribe.
Los kariña comparten con otros grupos caribe-hablantes
elementos de un modelo de estructura social basado en la
familia extendida, formada por un hombre casado, su esposa,
sus hijos solteros y sus hijas casadas, más los maridos de
éstas y sus respectivos hijos. En lo político, destacan la
descentralización, ya que cada aldea o comunidades autónoma, y
la figura del dopooto o "gobernador', cuyo liderazgo se
fundamenta en el prestigio personal; en la extensión de su red
de parentesco y en su capacidad de persuasión, puesto que sus
decisiones no son coercitivas sino fruto de un amplio
consenso.
La producción económica de los kariña se basa en la antigua
técnica de la agricultura de conuco, la recolección
estacional, la caza y la pesca. En lugares como La Mesa de
Guanipa. Anzoátegui, donde se concentra un importante
porcentaje de la población total de los kariña, este sistema
tradicional de producción ha ido modificándose debido, entre
otros factores, a la explotación petrolera y al hecho de haber
quedado cercada la población kariña entre ciudades y hatos
criollos.
El largo contacto de los kariña con la sociedad criolla ha
originado múltiples cambios en las manifestaciones culturales
que usualmente sirven para identificar a los indígenas
(vestido, tecnología, vivienda, etc.).La mayor expresión de
estos cambios se refleja en los kariña que han migrado a
ciudades cercanas a sus comunidades de origen como El Tigre,
Cantaura y Ciudad Bolívar y que allí se han ido insertando en
el sistema productivo nacional.
No obstante, los kariña han logrado mantener su identidad
étnica como segmento diferenciado de la sociedad nacional, su
idioma, código de expresión de innumerables contenidos
culturales propios, diversas costumbres sociales y creencias
religiosas; así como un probado arraigo a sus tierras
ancestrales.
Hoy en día, los kariña enfrentan el doble reto de su
sobrevivencia cultural que implica la perpetuación de su
idioma, sus costumbres y manifestaciones culturales; y de la
conservación de sus tierras, constantemente invadidas por
hacendados criollos.
Antropólogo Horacio Biord y Emanuele Amodio |