|
El pueblo guajibo está distribuido en varios sectores de
una extensa área geográfica, contenida en su mayor parte en
los Llanos occidentales del río Orinoco (sector occidental de
los Llanos centrales a la cuenca de este río), entre los ríos
Apure y Guaviare. Estos sectores son el remanente de su
antiguo territorio, hoy reducido, fragmentado y compartido
entre Venezuela y Colombia. Fuera de un pequeño núcleo cerca
de San Juan de Manapiare y de movimientos migratorios
estacionales hacia los Estados Guárico y Barinas, en Venezuela
sus comunidades se ubican al Sur, Sur-Este y Nor-Oeste del
Estado Apure y en los límites occidentales de los Estados
Amazonas y Bolívar, en sabanas próximas al Orinoco, entre
Caicara y San Fernando de Atabapo. Existe, además, una
importante población guajibo en Puerto Ayacucho.
Desde las primeras expediciones de exploración y conquista
en la región, a comienzos del Siglo XVI, aparecen
crecientemente las referencias a este pueblo, su tenaz
resistencia frente a los invasores, su alto número, amplia
distribución en el área indicada y su movilidad característica
en las extensas sabanas llaneras, cruzadas por ríos, bosques y
morichales, que constituyen su hábitat tradicional.
Su amplia distribución, las consiguientes interrelaciones
con pueblos y culturas diferentes y sus respuestas variables
al cambio, han originado cierto grado de diversificación
cultural y lingüística entre grupos regionales, así como una
variedad de denominaciones.
El término guajibo o guahibo proviene aparentemente de una
hispanización colonial del nombre que les daban otros pueblos
indígenas de la región más tempranamente contactados por
conquistadores y misioneros. Es la denominación más difundida
de este pueblo y sus grupos en conjunto, y un sector
mayoritario lo utiliza corrientemente como gentilicio en sus
relaciones con la población no indígena. Se aplica más
específicamente la población de la región Meta-
Vichada-Orinoco, algo más sedentaria, con relación más
continua con la sociedad criolla, bilingüe y con una mayor
proporción de agricultura en su economía.
Hiwi o jiwi, que significa "gente" en todos los dialectos
del idioma guajibo, ha sido propuesto en Venezuela como
gentilicio propio y algunos de los guajibo de este país lo
utilizan en este sentido. Por ser aplicable a los pueblos,
como en unupihiwi, "gente de la selva" = piaroa, no parece
gentilicio y su difusión como tal es mucho más
restringida.
Chiricoa, término utilizado frecuentemente desde la Colonia
para diversos grupos de guajibos de la región situada entre
los ríos Meta y Apure, es castellanización del nombre chirikwá
que les dan los pumé o yaruro. Es frecuente en esa región y
parece aplicarse preferentemente a los menos sedentarios.
Sikuani, es un término guajibo de significado impreciso.
Propuesto como gentilicio en Colombia, parece referirse
preferentemente a la población menos sedentaria del sur del
río Meta en ese país. Los guajibo de Venezuela lo rechazan por
considerarlo peyorativo.
Cuiva, que tiene probablemente el mismo origen que guajibo,
se refiere, no obstante, a un grupo específico del bajo Meta.
Capanaparo medio y bajo Casanare, en Venezuela y Colombia. Se
caracteriza, al menos desde el Siglo XIX y hasta mediados del
presente siglo por sus patrones de vida de cazadores
recolectores nómadas, hoy cada vez más restringidos debido a
la invasión de sus tierras por los hatos ganaderos.
Amorúa designa a un pequeño grupo, bastante tradicional,
del bajo Meta, especialmente cerca de su confluencia con el
Orinoco, en Venezuela y Colombia.
Guajibo playera indica un grupo en vías de extinción del
alto Arauca-alto Apure y existen, además, en Colombia otros
dos grupos, los guayabera y los macaguane, en el alto Guaviare
y en el Cravo Norte-río Ele respectivamente.
Los guajibo en conjunto desarrollaron formas altamente
eficaces de adaptación al ambiente llanero, de suelos
mayoritariamente pobres, con inundaciones y sequías
estacionales y con recursos dispersos variables
estacionalmente. Mediante ciclos ajustados a la variación
estacional de los recursos, su tradicional movilidad, la
diversificación interna de patrones económicos y la
combinación, variable según las circunstancias de la
agricultura, la caza, la pesca, la recolección y el
intercambio con otros pueblos y entre sectores, sobrevivieron
por siglos, pese a la Conquista, en zonas inhóspitas para
quienes no las conocen como ellos.
Su versatilidad y oportunismo cultural y económico,
irreductible apego a la movilidad y a la libertad y su
capacidad de adoptar simultáneamente estrategias de
supervivencia diferentes y variables circunstancialmente, sin
perder su identidad, son características culturales de los
guajibo que confundieron a sus primeros etnógrafos y
"civilizadores", pero lograron su supervivencia étnica. Hoy,
los guajibo son tanto cazadores recolectores como agricultores
estacionales, permanentes o comerciales (incluso ganaderos en
pequeña escala), obreros migratorios, marginales urbanos
temporales, profesionales y empleados. Producen una parte
significativa de la alimentación de Puerto Ayacucho y gran
parte de la artesanía típica comercial para el turismo en
Amazonas.
Si bien los guajibo más dependientes de los mercados
nacionales tienden a perder una parte de su cultura propia,
otros sectores la conservan en su diversidad, y la vitalidad
de este pueblo sólo se ve seriamente amenazada por la
depauperación ocasionada por la pérdida de tierras y recursos
naturales, especialmente en zonas ganaderas y, notoriamente,
en el Estado Apure.
Antropóloga María de la Guía González. |