1. La
Reunión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe sobre la
cuestión de Palestina se celebró en Caracas, los días 13 y 14 de diciembre
de 2005, bajo los auspicios del Comité para el ejercicio de los derechos
inalienables del pueblo palestino. El tema de la Reunión fue “La realización
de los derechos inalienables del pueblo palestino – clave para la paz en el
Oriente Medio”. Participaron en la Reunión expertos internacionales y
representantes de gobiernos, Palestina, organizaciones intergubernamentales,
entidades de las Naciones Unidas, parlamentos, la sociedad civil y los
medios de información.
2. La
Reunión fue convocada por el Comité con miras a sensibilizar la opinión
pública internacional, particularmente en América Latina y el Caribe, a la
situación del pueblo palestino que vive bajo la ocupación israelí, a la
necesidad de ayudar a los israelíes y a los palestinos a volver a un diálogo
político sensato y a la importancia de llegar a una solución completa, justa
y duradera de la cuestión de Palestina. Los participantes examinaron la
situación sobre el terreno, los esfuerzos internacionales en busca de una
solución de la cuestión de Palestina y el apoyo de los países de América
Latina y el Caribe a estos esfuerzos.
3. En
este contexto, fue extensamente debatido el tema de la agenda propuesto por
la República Bolivariana de Venezuela, titulado “Los Desafíos Humanitarios y
Socioeconómicos enfrentados por el pueblo palestino”, con miras a dar mayor
visibilidad humana a la causa palestina. Se trata de ahondar la atención de
los organismos internacionales en la indefensión total en la que se
encuentra el niño, la mujer y el hombre palestino en los territorios
ocupados, por la imposibilidad de disfrutar sus derechos humanos,
particularmente sus derechos sociales y, por ende, de llevar una vida digna.
Desde esa perspectiva, los participantes acordaron hacer un llamado a la
comunidad internacional y a los diversos organismos y entidades de las
Naciones Unidas para incrementar la colaboración en la solución de los
graves problemas de educación, salud y vivienda, de cultivo de sus tierras,
de carencia de trabajo, entre otros, que afectan al pueblo palestino en los
territorios ocupados. Así mismo, acordaron mantener el tema tanto en la
Agenda de las Reuniones Regionales como del Comité.
CPR/LACQP/2005/3/Rev.4
4. La
Reunión se celebró en medio de esperanzas renovadas de una reanudación del
proceso de paz estancado después de acontecimientos políticos positivos
recientes, y también en medio de preocupaciones por la renovación de la
violencia sobre el terreno. Los participantes consideraron la desconexión de
Israel de la Faja de Gaza y de partes de la zona septentrional de la Ribera
Occidental, que se terminó en septiembre de 2000, como primer paso positivo
que podría reiniciar negociaciones en el marco de la Hoja de Ruta
encaminadas a lograr el establecimiento de un Estado palestino
independiente, viable y territorialmente continuo, que coexista con Israel
en paz y seguridad. Los participantes pidieron la aplicación de los
entendimientos a que se llegó en Sharm-el-Sheikh, especialmente la vuelta a
la situación imperante en la Ribera Occidental antes de septiembre de 2005 y
la puesta en libertad de presos palestinos. Los participantes tomaron nota
del reciente Acuerdo sobre Movimiento y Acceso firmado entre el Gobierno
israelí y la Autoridad Palestina sobre el control del movimiento de personas
y bienes entre la Faja de Gaza y Egipto, así como entre la Faja de Gaza y la
Ribera Occidental, y exhortaron a cumplirlo oportuna y plenamente. Los
participantes pidieron que se resolvieran rápidamente todas las cuestiones
pendientes en la Faja de Gaza, incluida la retirada de los escombros, la
apertura del aeropuerto y la construcción de un puerto de mar, y que Israel
cumpliera las obligaciones que corresponden a una Potencia de ocupación con
arreglo al derecho internacional.
5. Los
participantes acogieron con beneplácito que la Autoridad Palestina siguiera
procurando construir instituciones democráticas e introduciendo una reforma
completa de los servicios de seguridad. Apoyaron la celebración de
elecciones municipales del pueblo palestino en 2005 y la determinación del
pueblo palestino de celebrar las elecciones legislativas programadas para el
25 de enero de 2006. Los participantes exhortaron a Israel, la Potencia
ocupante, a dejar de intervenir en el proceso electoral y a ayudar al lado
palestino y a conceder libertad de movimiento a los candidatos y a los
votantes durante la campaña electoral y durante el período de votación,
incluida Jerusalén oriental, y a permitir participar a los palestinos presos
en Israel. Observando la importancia de las elecciones parlamentarias para
la reforma palestina, los participantes exhortaron a la comunidad
internacional a ayudar a los palestinos a celebrar elecciones libres,
abiertas y limpias.
6. Los
participantes condenaron la reciente reanudación por Israel, la Potencia
ocupante, de las incursiones militares y las muertes extrajudiciales que
amenazan desbaratar la frágil tregua aceptada por grupos palestinos,
provocar sentimientos de odio y desesperación y anular los progresos que ya
se habían logrado. Al mismo tiempo, los participantes condenaron todos los
ataques de militantes contra civiles en Israel. Estos ataques socavan las
perspectivas de crear confianza entre las partes.
7. Los
participantes condenaron enérgicamente la continuación de la construcción
del muro y la ampliación de los asentamientos en el territorio palestino
ocupado, incluida Jerusalén oriental, en desafío de la opinión consultiva de
la Corte Internacional de Justicia. Los participantes vieron con profundo
pesar la continuación de las actividades de asentamiento en la Ribera
Occidental, particularmente el plan de unir Jerusalén oriental con el
asentamiento más grande, Ma’aleh Adumim. A juicio de los participantes, la
continuación de la actividad de asentamiento unida a la construcción del
muro estaba creando hechos nuevos e importantes sobre el terreno que hacían
dificilísimo lograr una solución biestatal.
8. Los
participantes expresaron la opinión de que el conflicto de larga data no
tendría solución definitiva si el pueblo palestino no realizaba los derechos
inalienables definidos por la Asamblea General en 1974: el derecho a la
libre determinación sin injerencia externa, el derecho a la independencia y
la soberanía nacionales, y el derecho de los palestinos a regresar a sus
hogares y bienes, de los cuales habían sido desplazados y desarraigados,
sobre la base de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.
9. Los
participantes encomiaron la asistencia prestada por los donantes
internacionales al pueblo palestino y subrayaron que dicha asistencia seguía
siendo muy importante, especialmente en este período posterior a la
desconexión, cuando la ayuda oportuna era indispensable para reconstruir la
economía devastada y aliviar la crisis humanitaria en la Faja de Gaza y en
el resto del territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental.
Instaron a Israel a levantar todas las medidas que niegan al pueblo
palestino el acceso a servicios y mercados esenciales.
10. Los
participantes expresaron apoyo a los esfuerzos de ayudar a las partes a
avanzar hacia una solución completa, justa y duradera del conflicto entre
Israel y Palestina. A su juicio esos esfuerzos debían proseguirse de
conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad 242, 338, 1397 y
1515, con el principio de una solución biestatal permanente del conflicto,
basada en los límites de 1967, con la realización de los derechos
inalienables del pueblo palestino y con el derecho de todos los Estados a
vivir en paz y seguridad.
11. Los
participantes reafirmaron la responsabilidad permanente de las Naciones
Unidas con respecto a la cuestión de Palestina, hasta que se resolviera de
conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y con
las normas del derecho internacional y hasta que se hubieran realizado
plenamente en todos los aspectos los derechos inalienables del pueblo
palestino.
12. Los
participantes hicieron un llamado a los países de América latina y el Caribe
que integran el Comité, a que redoblen sus esfuerzos para promover la
incorporación de otros países de la región en calidad de miembros u
observadores, con miras al fortalecimiento del trabajo que este realiza para
alcanzar la paz y el respeto a los derechos inalienables del pueblo
palestino.
13. Los
participantes en la Reunión acogieron con satisfacción la Declaración de
Brasilia, adoptada el 11 de mayo de 2005 en la Cumbre de los Países
Sudamericanos y Árabes, que había reafirmado la necesidad de llegar a una
paz justa, duradera y completa en el Oriente Medio sobre la base del
principio de tierra por paz y de las resoluciones pertinentes de las
Naciones Unidas y también del marco de Madrid y la Iniciativa de Paz Árabe,
que garantizara la seguridad de todos los países de la región. La
Declaración también había subrayado la necesidad de ejecutar plenamente la
Hoja de Ruta y de realizar los legítimos derechos nacionales del pueblo
palestino.
14. Los
participantes acogieron con beneplácito la promesa de gobiernos de América
Latina y el Caribe, organizaciones intergubernamentales, representantes de
la sociedad civil, particularmente de los países de América Latina y el
Caribe, de hacer todo lo posible por apoyar el proceso de paz y su éxito.
Observaron que los países de América Latina y el Caribe, habiendo tenido una
larga experiencia de lucha por la independencia y la soberanía nacionales,
debían continuar su apoyo moral, político y material al pueblo palestino.
15. Los
participantes expresaron su profundo reconocimiento por el papel activo y
constructivo que había desempeñado la República Bolivariana de Venezuela,
miembro observador del Comité, en apoyo de una paz completa, justa y
duradera en la región. Los participantes expresaron su profunda gratitud al
Gobierno de Venezuela por haber hospedado la Reunión y al Ministerio de
Relaciones Exteriores por la asistencia y el apoyo que había prestado al
Comité y a la Secretaría de las Naciones Unidas en la preparación de la
Reunión.