CARACAS, 9 de enero.—El
pueblo venezolano siguió con mucha atención este domingo el programa
Aló, Presidente en su edición número 210, ahora con nuevo formato,
en el cual el mandatario Hugo Chávez abordó durante 5 horas y media
diversos temas investido de su proverbial optimismo.
Con sede en el Salón Ayacucho
del Palacio de Miraflores, y luego de alrededor de un mes y medio
sin salir al aire, Chávez retomó esta valiosa herramienta de
comunicación con la que la mayoría de la gente se identifica porque
encarna sus legítimos derechos y permite el diálogo con la máxima
dirección del país.
El Presidente de la República
Bolivariana recordó en primer lugar dos acontecimientos políticos
que marcaron pauta en el 2004: el referéndum presidencial
ratificatorio y las elecciones generales. Al comentar ambas
epopeyas, dijo que con esas victorias la Revolución entró en una
nueva etapa. Nos encendió los motores del alma y del cuerpo,
subrayó.
Aló, Presidente contó en esta
ocasión con cinco secciones, a ellas fueron invitadas personas de
todos los sectores, se realizaron llamadas telefónicas (más de 350)
y se hicieron pases a distintos puntos del país para intercambiar
con la gente de forma directa.
El programa dedicó buena parte
del tiempo a examinar los objetivos del decreto presidencial que
reorganizará el uso de la tierra con fines agrícolas y avanzar en la
lucha contra el latifundio, en una nación donde menos del 5% de la
población es propietaria de más del 75% de las tierras.
Una Revolución que se respete
no puede permitir eso. Son signos del feudalismo y de la
prehistoria, dijo Chávez, para luego ratificar su compromiso de dar
esta batalla por el pueblo venezolano por toda la vida. Es un
atropello cometido durante muchos años; llegó la hora de la justicia
y de deshacer al tuerto, evocó al mítico Quijote de la Mancha,
novela de cuya primera edición se cumplen cuatro siglos en el
presente año.
Otra buena noticia es la
aspiración de construir antes del mes de agosto unas 90 mil
viviendas, o sea, una cifra similar a todas las concluidas en el
último quinquenio. Se informó en ese sentido el proyecto de
construcción de una fábrica de cemento con tecnología iraní que
facilitará promover este producto al más bajo costo para dicho
programa.
Chávez insistió en el afán de
industrializar y diversificar la producción para dar el salto en la
economía venezolana, y recordó que el país llegó a finales del siglo
XX con el 80% de pobreza de la población.
Con especial énfasis llamó a
una cruzada nacional de solidaridad con los pueblos asiáticos
literalmente arrasados por el maremoto. Un bolívar para el Asia,
convocó a todos los venezolanos a manera de consigna, pues dijo que
no bastaba con la ayuda gubernamental.
En nombre de la patria del
Libertador, pidió la condonación de la deuda externa de las naciones
afectadas y un mayor respaldo de los países más ricos para
contribuir a la reconstrucción de aquellos devastados.
Hugo Chávez insistió en
retomar el legado de Francisco de Miranda en el bicentenario de su
llegada a las costas de la nación, y recordó que se trata del
Generalísimo de la independencia de la Revolución sudamericana, cuya
antorcha luego tomaron Bolívar y otros próceres.
Ante la idea de quienes
pretenden aislar a Venezuela, comentó que el país está a la
vanguardia en la integración latinoamericana y es más fuerte que
nunca.
También en este día Venezuela
da vida legal al proyecto de Televisión del Sur (Telesur), pendiente
ahora de la aprobación del Consejo de Ministros, y que será una
empresa multinacional destinada a difundir la realidad de
Latinoamérica y del Caribe.
(Granma) 10 de enero de 2005